A los 38 años, falleció Waldemar Migueles. El hombre permanecía internado en Pronto, con un cuadro que empeoraba sostenidamente. Por la gravedad del caso, el viernes por la tarde había sido trasladado a esa clínica, proveniente de la Cooperativa de Salud Luis Jeannot Sueyro.

Según supo ElDía, el joven empleado de la granja avícola Domvil S.A., ubicada en el kilómetro 30.5 de la ruta 16, a unos 13 kilómetros de Larroque, permanecía en el primer sanatorio por la cobertura de la Obra Social de Personal Rural y Estibadores de la República Argentina (Osprera), pero fue derivado por la ART “La Segunda” a la clínica privada donde falleció la noche del martes, cerca de las 21.30.

Migueles murió por el agravamiento de un cuadro virósico con las características del hantavirus y la leptospirosis, luego de más de veinte días de padecimiento. Su familia radicó una denuncia en la Jefatura Departamental de Policía, que fue derivada inmediatamente a la Fiscalía y apunta al estado higiénico del criadero de pollos donde el hombre trabajaba. “Estaba lleno de ratas”, expresó Marisa Verón, su pareja.

“Ahora se lo llevaron, y no sé cuándo me lo van a devolver”, contó la mujer a ElDía, todavía muy compungida por la reciente pérdida, en referencia a la autopsia, ordenada por el fiscal Martín Gil, a la que será sometido el cuerpo en la morgue de Oro Verde para conocer la causa del fallecimiento. Asimismo, fue secuestrada la historia clínica del paciente y se aguardan los resultados de las muestras serológicas que se analizarán en laboratorios de alta complejidad de Buenos Aires.

En diálogo con ElDía, el abogado Fabio Gette, representante de la esposa de Migueles, contó que, frente al inesperado fallecimiento, ya que el lunes había tenido una leve mejoría y estaba respirando por sus propios medios, “la familia me contactó con la intención de realizarle la autopsia al cuerpo, y si no existe una denuncia penal no puede haber una autopsia, porque quien ordena la misma es el fiscal”, indicó.

“Existe una fuerte sospecha –de la familia– de que el cuadro médico que le provocó la muerte a Migueles estuvo provocado por las condiciones de higiene de la granja donde trabajaba desde 1998. Ahora hay que probar si el criador y la ART (La Segunda) controlan las normas de seguridad y que velan por los derechos del trabajador de trabajar en un ambiente sano sin que corra riesgo su salud física o psíquica”, agregó el abogado. Asimismo, el representante de la familia indicó: “también podríamos encontrarnos frente a un caso de gripe aviar, aunque no lo creo”.

“El cuadro y todos los síntomas de Waldemar indicarían que estamos en presencia de hantavirus o leptospirosis: fiebre, falta de apetito, dolor en todo el cuerpo, por ejemplo. Existen fotografía que se ven las ratas muertas que se sacan del lugar todos los días”, apuntó.

El fatal desenlace

El malestar de Migueles comenzó el 20 de diciembre. Todo el 31 pasó con un cuadro preocupante de fiebre muy alta y, cuando iba a trabajar el 1º de enero, se desvaneció. Por lo que fue trasladado al Hospital de Larroque, donde se le hizo una placa radiográfica y otros estudios. Con la sospecha de una posible neumonía, se lo derivó al Sanatorio Luis Jeannot Sueyro, donde permaneció internado hasta el viernes de la semana pasada. Esa tarde, Waldemar ingresó a Pronto en silla de ruedas y por la noche debió ser trasladado a la Salad de Terapia Intensiva. Pese a la leve mejoría del lunes, el cuadro fue siempre desmejorando, hasta que el lunes, cerca de las 21.30, el hombre de 38 años falleció.

Estrago culposo

“En el caso de que se probara que la causal de la muerte de Migueles fue por la relación con las ratas, se podría tipificar de delito según el artículo 189 del Código Penal por estrago culposo, por imprudencia o negligencia, e incumplimiento de la ley de seguridad laboral. Tanto a los responsables de la seguridad de Domvil S.A. como a los de la ART podría caberle una pena de hasta cinco años de prisión”, remarcó Gette.

Fuente: El Día
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